La prevención cardiovascular es una de las herramientas más poderosas para reducir el riesgo de enfermedades del corazón. Alimentación balanceada, actividad física regular, control del estrés y chequeos médicos periódicos marcan una gran diferencia.
Un enfoque preventivo permite detectar factores de riesgo a tiempo y cuidar el corazón antes de que aparezcan síntomas.